¿En este Suramericano Sub-17 usted siente que se va a jugar el pellejo?
Primero que todo, quiero decir que a mí me gusta ganar siempre y ser protagonista, a eso me he acostumbrado porque en todos los torneos en los que he estado hemos llegado a las finales, en los Suramericanos. En el que más mal nos ha ido es en el pasado Suramericano Sub-20 de Paraguay, en la que fuimos sextos entre seis, pese a haber clasificado a la ronda final.

Cuando volví tuve la oportunidad de hablar con el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya, creo que él ha sido claro conmigo desde que asumió ese cargo. Hablamos frente a frente, cada uno habló de la forma en la que le gustaba trabajar y él me dijo que mi continuidad no dependía de este suramericano y que le pasara el plan de trabajo para el Suramericano Sub-20 del 2009 en Perú. a Ecuadorvoy tranquilo a hacer mi trabajo. El momento en que los directivos lo dispongan, yo me voy.
Usted ha sido un técnico de triunfos y fracasos, pero los primeros le han dado un 'efecto teflón' para mantenerlo en el cargo pese a los segundos. ¿Usted lo cree así?
Yo tengo que mirar la parte positiva y negativa de mi trabajo. Pero lo que salió en EL TIEMPO sobre el 'efecto teflón' se debe a los resultados. Cuando yo llegué a la Federación los candidatos eran Germán 'Basílico' González y Nelson Gallego, pero luego yo me gané el puesto por los conocimientos que tenía de las divisiones de abajo, mientras que ellos venían de arriba con equipos profesionales.Y luego, yo no me he quedado porque era del Valle, porque era blanco o porque era feo; me he quedado por el conocimiento que tengo y por los resultados obtenidos.

Sus últimos resultados han sido malos. Si usted no clasifica al Mundial Sub-17 y no pelea el título, será un nuevo fracaso. Después de la serie de resultados adversos, ¿usted llegará de regreso con la carta de renuncia en la mano?
Eso lo saben claramente los directivos y fácilmente lo habrían podido decidir a mi regreso de Paraguay del torneo Sub-20. Luis Bedoya y Ramón Jesurún (presidente de la Dimayor), con quienes me reuní para ese entonces saben cuál es mi posición al respecto?
¿Presentará la carta de renuncia, sí o no?
Yo no puedo decir eso... Hoy puedo decir que sí, que me voy, y los directivos, de igual manera. Pero yo voy a Ecuador con la tranquilidad de trabajar de la mejor manera, con total honestidad... Si yo hago un análisis de mi trabajo, insisto en que gané medalla de oro en unos Juegos Centroamericanos, que el país hace 60 años no lo hacía. Y el país dice que ese título no sirve para nada. Se ganaron los Bolivarianos después de 12 años y tampoco sirve para nada. Se ganó el Suramericano Sub-20 luego de 18 años, y tampoco. Nada de lo que he conseguido, entonces, sirve...Esa pregunta creo que es más indicada para el presidente de la Federación y su comité ejecutivo. Y la decisión que ellos tomen, que el país se quede tranquilo porque la voy a aceptar.

Volvemos al punto. Si en Ecuador la selección queda eliminada en la primera ronda, ¿qué pasa?
Que nos toca devolvernos.

Si solamente clasificamos a los Panamericanos, ¿qué pasa?
Tenemos que ir a los Panamericanos, en julio.

Si vamos al Mundial, ¿misión cumplida?
Vamos al Mundial. Pero repito, para ser concreto, que si lo que ustedes quieren es saber si voy a renunciar si quedo eliminado, les digo que vayan derechito a la oficina del presidente de la Federación, o márquenle al teléfono y le hacen la pregunta a él. Si clasifico al Mundial o a los Panamericanos, igual cuando vuelva me pueden decir que me vaya.

A usted en EL TIEMPO se le reconocen sus triunfos, pero ¿cómo asume la responsabilidad en los fracasos?
Es duro y jodido, lógico, y yo le pongo el pecho a la brisa. La prensa está en todo el derecho de criticar o de alabar y reconozco que últimamente no leo las críticas para no hacerme mala sangre con nadie. Pero sí quiero decir que asumo con total responsabilidad los fracasos, porque yo soy la cabeza del grupo.

Usted siempre ha tenido problemas con los jugadores estrella del equipo. En el 2005, con Hugo Rodallega y Dairo Moreno. En la de Paraguay con Juan Pablo Pino. Usted tiene fama de ser un tipo muy duro. ¿Qué pasa?
Eso no es cierto, lo que pasa es que a mí me gusta la disciplina y yo la hago valer. Pero yo los invito a que hablen con cualquiera, con Rodallega o con Dairo, a ver qué dicen de mí. Yo no puedo alcahuetearle a nadie nada. Yo soy formador y tengo que tratar de que arriba llegue un buen producto.

¿No será que usted no acepta que un jugador sea más centro de atención que el director técnico?
No, en ese sentido soy muy tranquilo y soy una persona humilde, no siento celos por nadie. En el caso de Hugo Rodallega, fueron los mismos jugadores como Abel Aguilar y otros, que traían más recorrido,quienes le dijeron que a la Selección había que ir a trabajar, a correr. Yo soy la persona menos indicada para decir lo que ellos piensan de mí y por eso repito: llamen a cualquiera, no solo de esa selección, sino de cualquiera que yo he manejado, a ver qué les dicen. Incluso los que han estado en los procesos de trabajo y no han quedado.

Usted siempre arranca con una formación titular y gane o pierda, en el segundo o el tercer partido de un campeonato, la cambia. ¿Encuentra tarde su equipo ideal?
Eso es como cuando usted va a Armenia y ve que cargan un camión de plátano y usted lo ve bien parejito. Pero a medida que el camión empieza a moverse, con las curvas y eso, ya no se ve igual la carga porque se desacomoda. Eso pasa con los jugadores, uno tiene la ilusión de encontrar el equipo de entrada, pero jugar día de por medio, con las tarjetas, las expulsiones, las lesiones y el cansancio, se ve uno obligado a cambiar. Yo nunca quiero cambiar por cambiar. Siempre lo hago para ganar y conseguir títulos y triunfos. La derrota es muy dura para todo el mundo

" TOMADO DEL PERIODICO EL TIEMPO"